Tiré todas la oraciones
porque crecieron regadas con sangre

Nunca me llamaron,
solo estaban ahí
siempre a mi lado.

Apagué las velas porque
a oscuras pude escuchar
mejor los botones negros
que nunca busqué.

No fueron lobos,
ni siquiera eran ogros.
Solo estuvieron como fantasmas falsificados
pegados a mi justo en el momento
en el que empezaba el partido.