Yo hablé contigo

y mis palabras reventaron tu cabeza

poniendo todo perdido

de trocitos de cerebro

y todos miramos alrededor

observando aquella porquería

que nos rodeaba y pringaba.

 

Pedacitos de tu cerebro formando parte

de nuestras camisetas

de nuestras manos

de nuestros brazos

de nuestros carrillos

de nuestros párpados.

 

Pedacitos de cerebro que ya era un poco nuestro.