Empujado por el tacto de tu aliento,
busco por el desierto de tu espalda
el olor de tu corazón.

Silencio en cada uno de tus latidos,
silencio, también, en tus pasos.
Recorro los mundos inexplorados de tus poros
guiado por lunas imaginarias,
encontrando refugio en cada uno de tus sueños.

En algún momento tus manos
no me respondieron inténtalo otra vez
y me marcho sin el premio de tus labios.

Me abandono a la suerte
y corro sin fijar una dirección.

Dejo días sin vivir
en espera de encontrar
un refugio donde nunca ocurra nada.

Mi nariz y la tuya, juntas sin saber como, se declaran el amor.
Mi frente y la tuya, juntas y apretándose, pactan suspiros.
Mi piel y la tuya, juntas negando el aire, intercambian fluidos.
Mi amor y el tuyo no saben de inviernos cuando se tocan.