sera esta noche

esta noche se presenta el primer libro de Nacho Aldeguer y primero tambien de la a.c. La Vida Rima. en la coleccion Trastos que coordinamos Angel Muñoz y un servidor. a las 20.30 en Tipos Infames (c/San Joaquin 3) en Madrid. Libreros del mundo, pidanme libros.

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Ayer murió otro bar

Ayer murió otro bar
y tu y yo indignados
levantamos decenas de barricadas
con latas de cerveza vacías.

Disparábamos miles
de botellas de champán
y asestábamos certeros taponazos
a las fuerzas del alcohol público.

Resistimos heroicamente
una y otra vez
sus continuos envites
contra nuestras posiciones.

Ellos al grito de dispérsense
y nosotros tras el lema
dejadnos beber.

La lucha por los derechos.

Vencimos tras varios días
de justas reivindicaciones.

Ayer murió una niña
de hambre
justo al lado de donde yo vivo.
Realmente no está tan lejos
como parece.
Pero esta vez no salimos
a la calle a pelear
blandiendo barras de pan
en nuestras manos.
No.
Estábamos demasiado ocupados
con nuestras resacas.

Lo nunca

Adorno con balas de plata
lo vacío.
Pero como si no se notara,
con la tranquilidad de
lo nunca.
.
Siempre quedarán pequeños rastros,
lo lamento.
Como caricias en el rostro,
lo siento.
.
Baja la pauta del credo,
lo falaz.
Pero como si no se notara,
con la persistencia de
lo nunca.
.
Siempre perderemos las letras al cambio,
lo falso.
Como las palabras de viento,
lo advierto.
.
Tenemos mal puestas las librerías,
lo universo.
Pero como si no se notara,
con la pasividad de
lo nunca.

QUE RÍAN LOS VERSOS. Primer concurso de poesía organizado por La Vida Rima y Badulake Klub

Que rían los versos

La Vida Rima y el bar Badulake Klub (C/Salitre 30, Lavapiés, Madrid) Organizan el primer concurso de poesía “Que rían los versos“. Se crea este premio para poder sacar a la luz a nuevos talentos de la poesía actual y tendrá un caracter anual.

Podéis leer las bases pinchando AQUÍ

Ya lo sabéis, PARTICIPAD. Sólo hay que enviar los textos a concursopoesia@lavidarima.es


Berberecho de 2011 ¡que lo tengo fresco, oigan!

Me duele el cementerio
y la cabeza también
porque ahora el humo
es de garrafón
y las resacas las reparten
por la calle,
como si fueran octavillas.

Cómo me duele el cementerio
y las piernas
de estar agachado
buscando codornices
todo el día
tras aquél matorral
de ibuprofenos.

Es tanto el dolor de mi cementerio
y el de mis manos,
que tienen ya los mañanas
estigmatizados en sus palmas.

Oye, nena,
¿no tendrás un cementerio
de los buenos que pasarme?