Las historias del abuelo rockero (III)

Creedence Clearwater Revival vs. John Fogerty (¡!)

Sí queridos amiguitos y amiguitas, hoy vamos a hablar del nunca bien ponderado grupo Creedence Clearwater Revival y su guitarrista, mentor, creador, compositor y vocalista John Fogerty.

Corrían los años 70,  concretamente ese mismo año, el 70. La Cridens (como se le conoce en España) saca el disco Cosmo’s Factory. En él aparece el tema Run Throug the Jungle compuesto por John Fogerty. Esto para situar un poco el tema en cuestión.

Los muchachos, inexpertos por aquél entonces dentro del mundo musical, firman un contrato con la casa de discos Fantasy Records. Error. De hecho venden más discos que los Beatles  y el mismo Elvis Presley los aclama en público. Todo un chollo para un vendedor de discos si escrúpulos.

La Creedence se separa y John Foggerty debe firmar un contrato con Fantasy en el que se compromete a no tocar canciones de su antigua banda y además cede los derechos de explotación de los temas a la Fantasy. Así, desheredado de sus propios derechos e incluso de interpretar sus propios temas, John Foggerty comienza su carrera en solitario (excelente, por cierto).

Lo malo, después de muchas disputas con el antiguo dueño de Fantasy, llegó en la década de los 80, a mediados. John Foggerty saca su disco Centerfield y en él incluye su canción The Old Man Down the Road. Como decía, el antiguo dueño de Fantasy y el bueno de Fogerty habían pleiteado en varias ocasiones atrás con desiguales resultados. Ahora la Fantasy quería tomarse la revancha frente a Fogerty y ¿qué se le ocurre? pues acusar a John Foggerty de copiar su propia canción Run Throug the Jungle, compuesta por él en el 70  ¿Ustedes lo entienden? Pues el resto del planeta tampoco. Total, que ni corto ni perezoso llega John Fogerty al estrado cargado con su guitarra y se pone a explicarle al jurado popular que un autor no puede copiarse a si mismo y que lo que se interpretaba como denuncia en la demanda, no era más que lo que viene en llamarse estilo propio por los músicos. El tipo se pone a tocar ambos temas y a demostrar que:

1- de copia nada 

2- si se parecen los temas es porque son del mismo autor y por tanto es normal porque tienen su estilo impreso en ambos temas.

3- la forma de tocar de un guitarrista hace que los temas lleven su personalidad.

El caso por supuesto fue desestimado dándole la razón a John Fogerty ya que no se puede acusar a un autor de autoplagiarse.

Pero no conforme con que le dieran la razón los juzgados, Fogerty fue más allá y demandó a su antiguo disquero reclamándole las costas de este juicio, llegando hasta el tribunal supremo con la demanda y creando jurisprudencia con un fallo a favor del músico por considerar la demanda frívola y por tanto había derecho a que se pagaran los gastos ocasionados por la demanda. Total, que a Fogerty ahora no le tose ni su madre.

Por cierto, en la actualidad John Fogerty es el dueño legal de todos los derechos de las canciones que compuso cuando estaba en la Creedence ya que en los 90 venció el contrato que mantenía con la Fantasy.

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Las historias del abuelo rockero (II)

Hola niños y niñas ya estamos aquí de nuevo para desmitificar lo que sin duda es no es mitificable, los personajes del rock’n’roll.

Sí, porque nuestros héroes musicales, normalmente, suelen ser personas con un ego más crecido que el de Sánchez Dragó (aunque parezca complicado).

Es que eso de poner en un altar a un tipo sólo porque ha hecho una canción; francamente.

Vamos pues con una bonita historia sobre uno de esos grupos que formaron parte de mucha gente de una generación. Sí, niños y niñas, estamos hablando de NIRVANA.

Se que más de uno se cagará en mi pobre padre por este artículo, pero vamos con ello. La historia no es ninguna novedad y es algo de sobra conocido por los seguidores de Nirvana (si no lo conoces, se siente).

Es otro caso de plagio que también se justifa con un supuesto “homenaje” o “Tomar prestado parte”. Sobre todo porque en este caso no se copió todo el tema, sino un riff de guitarra que además es parte de lo que la hace más conocida.

Corría el año 1991, yo tenía 26 tiernos añitos y andaba desengañado, como muchos otros, por el panorama musical rockero. Los 80 nos habían dejado un final de década malísimo. Las fórmulas generadas durante la primera mitad de dicha década no supieron evolucionar adecuadamente y se desincharon, se diluyeron en patéticas propuestas pop la mayoría. Comenzaba una nueva generación de músicos que hacía que hubiera cierta esperanza y andábamos todos al acecho de novedades interesantes de fuera ya que lo patrio apenas era destacable (con honrosas excepciones, claro está).

En EE.UU. había surgido un sello (Sub Pop) que estaba sacando un material francamente bueno y en su catálogo había publicado un disco titulado Bleach, allá por el 89, donde tres melenudos con pinta de los antiguos hippies setenteros recuperaban la esencia del rock, eran Nirvana. Las primeras escuchas de Bleach nos alucinaron, nos pasmamos ante ese reencuentro con el rock, por esa apuesta por la fórmula guitarra-bajo-batería que tan bien funcionó en tiempos pretéritos. Pronto la alegre muchachada de aquella época nos convertimos en fanáticos de la banda y esperábamos ansiosos un nuevo trabajo de la banda. Esperamos hasta el 91, año en el que salió Nevermind. Otra joya del rock, sin duda.

Pero es ahí donde tras una primera escucha del disco, varios amigos nos paramos en un tema concreto: Come As You Are.

– ¡Coño!, ¿esa guitarra no os suena? -comenta uno.

– Ponla otra vez desde el principio -dice otro.

– Sí, sí, eso me suena -afirma uno más.

Movíamos la aguja del tocadiscos (entonces lo llamábamos así) constantemente al principio del tema una y otra vez. El dueño de la casa nos dijo “Espera” y fue hasta la estantería donde tenía su preciada colección de vinilos. Sacó uno de Killing Joke, concretamente el magnífico Night Time. Quitó el vinilo de Nirvana y puso el de los Killing Joke. Puso el último corte de la cara B, el que lleva por título (curiosamente) Eighties. ¡Bingo! era el mismo riff de guitarra.

Sí, amiguitos y amiguitas, resulta que Nirvana tomó el muy famoso riff de guitarra que aparece en su tema Come As You Are de un tema de los viejos Killing Joke publicado en el año 85, su tema Eighties, pero sólo el riff de guitarra. Además los de Nirvana lo ralentizaron. De hecho Killing Joke nunca llegaron a denunciar el “plagio” ya que los chicos de Nirvana hablaron personalmente con ellos para explicarles que habían tomado el riff de su tema y a los segundos esas explicaciones les bastaron.

Ambas bandas, grandes y ambos temas, tremendos.

Escuchad Eigthies y escuchad Come As You Are

Plagios en el rock’n’roll. 1- Creep Radiohead (so fucking special)

Bueno, comienzo con una serie de artículos que plantearé sobre curiosidades del mundillo del rock’n’roll. Al menos las curiosidades que yo conozco. Comenzaré por uno que es un clásico: los plagios.

Hay una moda muy curiosa en el rock’n’roll que son los plagios. Las bandas se copian las unas a las otras e incluso a si mismas sin reparo ni vergüenza. Véanse casos como los de John Fogerty (que fue llevado a juicio por copiarse a si mismo) o el también claro de Supertramp, que tras pillar una bonita fórmula se dedicó a hacer el mismo disco sin mostrar el más mínimo atisbo de vergüenza.

Vamos pues con el primer artículo.

Creep y su extraño parecido con The Air That I Breath (Radiohead y The Hollies)

En los 90 nace una banda que supone una nueva esperanza para el rock británico: Radiohead. Sacan su primer disco titulado Pablohoney, está liderada por un tipo raro de cojones y que de cara lo es aún más. En este primer álbum incluyen un tema que se titula “Creep” y el guitarrista no está muy de acuerdo en grabar dicha canción y en las sesiones de grabación trata de boicotearla metiendo unas guitarras distorsionadas y pasadas de volumen y rabia para que el productor la tire para atrás, pero no sucede esto y es incluida en el disco y además seleccionada como single. ¿Por qué el guitarrista trata de boicotear el tema? En las primeras declaraciones del muchacho nos cuenta que para él ese tema no representa el sonido Radiohead, que se sale demasiado de él y que por eso quería boicotearla, paraque no entrara en el larga duración.

El tema es un éxito con millones de ventas y tal. Pero ¿qué ocurre? Que en los años 70 un grupo de viejunos grabó el tema antes, pero con otro título: “The Air That I Breath“. Un pastelazo de canción moña, de unos Hollies que fueron en los 60 una de las bandas punteras del pop junto a The Beatles y otros tantos y que cuando sacaron la canción de marras estaban de capa caída. Para colmo encima el tema no era suyo, sino de Albert Hammond (para mi ya conocido, pero que para el público más joven les recordaremos que hay un componente de The Strokes que se llama Albert Hammond Jr. y que es hijo del primero). ¿Qué ocurre? Pues que la policía no es tonta. La chavalada del momento se pirra por “Creep” porque desconocen a The Hollies (normal, no van a nacer sabiendo y el rock no se enseña en las escuelas), pero los eruditos musicales del momento dicen “¡coño! esto yo ya lo he oído” y claro, empiezan a tirar del hilo y llegan a “The Air That I Breath“. Cuando ya llegan a planteárselo a la banda estos han de reconocer que sí, que el parecido es excesivo y que lejos de plagiar, ellos querían homenajear a The Hollies con este tema. Vaya, miratupordonde, no es plagio, sino homenaje. El recurso de estas cositas que ocurren. Bueno, con el tiempo se descubriría que nadie de Radiohead excepto Tom Yorke quería grabar el tema por ser clavadito al de los Hollies y que por eso el guitarrista trató de boicotearlo con la guitarra que además más ayudó a que el tema gustara. Al parecer Tom Yorke poco menos que obligó al grupo a tragar y publicarla porque le gustaba mucho la historia del “Creep” mezclada con su careto y el rollo que por aquél entonces llevaba de ser un tipo más raro que un perro verde.

Bueno, pues esta es una de las historias del abuelo rockero. Pronto más. Que conste que a mi me encantan ambas bandas, The Hollies y Radiohead, pero que creo que hay que desmitificar las cosas un poco ¿no?

Buscad ambos temas en el Spotify y veréis como no miento y si no aquí (gracias Fran)