“Pecado de silencio” en librerías, al menos en una.

Ayer fui a hacer mi compra mensual de libros. Dos de poesía y uno de narrativa. Hacía tiempo que no iba a Hiperión, sobre todo porque el horario que tienen es francamente malo. Eso de que abran sólo en horario de oficina, seamos sinceros, es una putada para los compradores. Abren de 9:30 a 18:00 horas y llegué a las 17:45, por los pelos. El caso es que entré en esta librería y me puse a ver las novedades de su propia editorial. Cosas muy buenas (la selección en Hiperión siempre es inmejorable) y muy variadas por cierto, muy apetecibles. De pronto caigo ¿y si mi libro estuviera en tan mítica librería poética? Sólo el pensarlo me hizo sonrojar. Tímido que es uno yavenustedes. Obviamente no podía preguntar por el libro, está mi foto ¿y si el dependiente me reconoce? (casualmente). Entonces me puse a recorrer estanterías, a pasar por delante de cientos de lomos de libros y… ahí estaba, mi pequeño “Pecado de silencio” en la librería Hiperion. Yo, José Naveiras como autor en una librería mítica de Madrid en cuanto a poesía.
Lo tomé en mis manos como si jamás lo hubiese visto. Una lágrima quería salirse de donde estaba alojada. Parecíame que una música acompañaba el mítico momento cuando… “Señorvamosacerrar, simehacelfavor”. A tomar por culo todo el encanto de mi estado místico (que conste que la persona que me lo dijo fue de lo más educada). Rápidamente me dediqué a cavilar sobre si lo compraba o no. Sólo había un ejemplar (que yo viera) y no hay nada más patético que el autor comprando su propio libro, pensé. Así que lo volví a dejar, también dejé por ahí los libros que había seleccionado para comprar. Estaba demasiado confuso ante la emoción de ver mi libro en las estanterías de una librería afamada.
Salí del sitio en cuestión, tomé mi moto y me dirigí hacia la librería Antonio Machado. La búsqueda no obtuvo los mismos resultados. Ahí veía con envidia el libro de Stelle “27 paraguas” (más que recomendable, por cierto), el de Luis Luna publicado por Gens (que me compré).
La envidia, que mala la envidia. Con lo bonito que me había quedado el momento anterior. En fins.
Al menos hoy mi amigo Sergio me escribe diciendo que ha estado hablando con la distribuidora para ver donde podía comprar mi libro (él no es de los que compra por internet), que le habían dicho que sólo se vendía en Hiperión y que hoy pasaría a comprarlo (casualidades de la via o rimadas como diría Patty). Algo es algo.
Yo por mi parte salí con el librazo de Luis Luna y el de Cirlot debajo del brazo.
Esta noche al atauqe otra vez a presentar y vender el libro.

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