bueno, pues tras la resaca, un poema. ¡ea!

Pecado de silencio

Mi voz, pecado de silencio,

trata de romper la barrera

creada por los tulipanes

alrededor de tu cabeza.

Bastardas flores tratando de abordar

lo que sus creadores jamás las concedieron.

                              Acabaré quemándolas.

                           Acabaré quemándolas.

                       Acabaré quemándolas.

Los grillos a su vez

no cesan en sus rezos a la luna

para que no permita el regreso del sol

que los recluiría de nuevo en sus cárceles de tierra.

Las estrellas fugitivas de ciudades,

tiemblan recordando su muerte

a manos de centenares de rayos de luz artifical.

Tus ojos, pecado de ausencia,

se encargan de recordarme

que el amor no es temario

de una asignatura que yo siempre deba suspender.