De la poesía y los recitales y esas cosas.

El otro día leía en El País que la poesía estaba alojada en los bares y que se adornaba con canciones, proyecciones, performances varias y demás, para así, según decía el artículo, poder captar a la gente y que se interesen por lo que ocurra en el local de marras en ese momento y además por la poesía, claro. El muy mamón del autor (que no conozco) decía que si no era así, la poesía estaba destinada a morir.
La verdad es que está bien y los últimos recitales que hemos organizado van en esa línea, esto es, hacer un mini espectáculo de diversas disciplinas y así poder mantener la atención del público durante 3 cuartos de hora.

Lo que pasa es que es muy cansado para un poeta meterse en estos fregados, almenospami mireusté. La verdad es que queda todo muy bonito, pero uno como autor, sólo quiere transmitir cosas a la gente, bien sea a través de la lectura o en un recital. Y decía que es agotador porque uno no es músico, ni tiene ni puta idea de teatro, ni de animar fiestas y además de bailar ni hablamos porque uno se mueve menos que una farola. Se puede decir que no soy el alma de ninguna fiesta y entonces uno se mete en uno de estos cotarros precedido por con un showman del estilo, digamos por ejemplo, del gran Dani Orviz (no deben perderse ninguna de sus apariciones en púlbico, de verdad), con un gaditano saleroso que canta, toca el piano, la guitarra y además tiene mucha gracia el tío y anima cualquier cotarro (ese Carlos Galán impagable, de verdad). Además está, por ejemplo, la Vukusic (perdón, no se escribir tu apellido) que ella además de ser una de las mejores poetas de la actualidad, es una excelente actriz. Después, uno se sube al pequeño escenario con sus cuatro cuartillas escritas en ordenador y lee unos tristes versos a los que nadie hace ni puto caso porque han aprovechado la pausa para ir a la barra y pedirse un pelotazo.

La verdad, echo de menos los recitales al uso, aunque no fueran nada más que unos cuantos tipos aburridos y unas mujeres leyendo unos versos en público. No se me interprete mal, que tampoco quiero decir que lo del espectáculo total esté mal, no, no es eso. Lo que pasa es que a uno ya le cuesta ponerse a recitar en público y si encima tiene que hacer alguna que otra cosilla pues como que me da corte. Además, eso de que se ponga la gente a pedir copas cuando uno está leyendo pues como que no me pone mucho, la verdad.

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