Ayer murió otro bar

Ayer murió otro bar
y tu y yo indignados
levantamos decenas de barricadas
con latas de cerveza vacías.

Disparábamos miles
de botellas de champán
y asestábamos certeros taponazos
a las fuerzas del alcohol público.

Resistimos heroicamente
una y otra vez
sus continuos envites
contra nuestras posiciones.

Ellos al grito de dispérsense
y nosotros tras el lema
dejadnos beber.

La lucha por los derechos.

Vencimos tras varios días
de justas reivindicaciones.

Ayer murió una niña
de hambre
justo al lado de donde yo vivo.
Realmente no está tan lejos
como parece.
Pero esta vez no salimos
a la calle a pelear
blandiendo barras de pan
en nuestras manos.
No.
Estábamos demasiado ocupados
con nuestras resacas.

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